miércoles, 1 de abril de 2009

Despedida...




Bajamos del micro, una vez llegados a Córdoba. Caímos en la cuenta de que era una de las últimas veces que íbamos a viajar. Que íbamos a verlos. En tres años habíamos recorrido las rutas del país siguiendo a esa misma banda, y ahora, por razones que se nos escapaban, se terminaba. Aquella provincia había sido la parada obligada varias veces y ya nos sentíamos parte del lugar.
A lo lejos, llegaban los primeros autos, y nos instalábamos en la plaza cercana al estadio, en las casas de los alrededores, la gente ponía música para recibirnos, éramos bienvenidos una vez más.
Casi en silencio los 15 o 20 que éramos nos sentamos a la orilla del río, en una ronda gigante, casi parecía un ritual. Algunos armaban el fernet, “ni muy fuerte ni muy liviano, por favor”. Otros, dormían un rato, tirados en el pasto, de cara al sol.
La guitarra empezó a sonar. Canciones que nos recordaban épocas mejores sin duda.
Unos acordes de repente me trasladaron varios años atrás, donde empezó todo.
Habíamos ido a festejar algo, algunos éramos hermanos, primos, amigos, compañeros de escuela. Otros simplemente se acercaban de casualidad a ver qué pasaba.
Estábamos sentados como esa misma tarde, como ahora. Hasta que una voz nos agitó, como de costumbre…
De un minuto a otro el tiempo se congeló, el segundero de cada uno de los relojes de todo el mundo, se detuvo, simplemente.
Volví a Cordoba, volví al ahora, volví en mí, cuando unas risas conocidas me trajeron de vuelta. Más gente recién llegada se sumaba al ritual. Noté que unos amigos me miraban, me invitaron al truco. Sabía que no me podía concentrar así que desistí. Hacía mucho calor, era casi agobiante.
De nuevo la guitarra, de nuevo volví en el tiempo. Pero esta vez, la negrura completa me envolvió. El tiempo seguía sin pasar y alrededor todos y todo se había congelado.
Excepto el sonido. Los gritos, el llanto de alguien perdido en el medio de la marea humana escapando.
Nos habían encerrado.
El fuego comenzaba a consumir el lugar, y no sabíamos de donde venía. Otra vez los segunderos comenzaban a funcionar, pero como una cruel broma, esta vez, mas rápido. Las horas eran minutos, los minutos segundos, que se consumían al compás de las llamas, o de los acordes de la guitarra que todavía sonaba a mi alrededor.
El aire se espesaba, y hasta juro recordar el latido del corazón que en ese momento marcaba el tiempo que nos quedaba.
Otra vez la quietud completa. Algunas sombras se movían, otras ya no. Quedé solo, o por lo menos eso es lo poco que recuerdo. El miedo paralizante, me empujó un poco más, tenía que salir. Hasta que alguien me abrió la puerta.
Sentí el agua en la cara, los ruidos de sirenas cercanas, los gritos seguían, igual que adentro.
Me toqué la cara, erán lágrimas, que boludo, otra vez…
Abrí los ojos. Risas, charlas, el truco- quiero retruco, los pibes. Todos ahí. Como si nunca hubiese pasado nada.
“che ya son las ocho, vamos entrando”.
Un segundo más me trasladé y volví a mirar. Salimos todos? Me pregunté.
Se acercó mi hermana. “Dale vamos. Aprovechemos que es el último”



De viajes y Regresos




Ya se que siempre les meto una excusa diferente de porqué tardo tanto en volver a postear algo medianamente interesante.
Pero vayamos a los hechos de la realidad. No pude subir nada porque en realidad, no se me ocurría nada.
Es que tenía la cabeza ocupada en otras cosas, a saber:
- La vuelta de Gualeguaychú.
- Como frenar a todos los hombres que se me tiraron encima cuando supieron que estaba soltera. (?)
- La operación de mi mamá (si, esta bien gracias a Dios, nada más que como está en casa, me la fumo todo el santo día, y para colmo tiene el tupé de aburrirse, ¿como se puede aburrir con tele, mate y computadora?)
- El viaje a San Francisco- Córdoba, para ver a Callejeros.
- La operación Pelícano (eso se los cuento en otra oportunidad, no vaya a ser cosa que haya aves de rapiña leyendo esto).

El tema es que entre tanto Papelitos y Mari- Mari, tanto mate para la vieja operada, tanto busquemos las entradas de Callejeros que se agotan, y todo eso, no me pude sentar a escribir nada, realmente.

Pero bueno, acá estamos otra vez, para que no me extrañen.

Había pensado en contarles sobre lo lindo que se la pasa en un viaje con amigos, en lo hermoso del paisaje, y de la gente cordobesa que siempre nos recibe con los brazos abiertos, etc.
Pero la verdad que del paisaje no puedo hablar mucho, porque mas que estar tirados en un descampado, tomando algo fresco (léase cerveza o Fernet, creyeron que iba a decir juguito de naranja?), y revolearnos en el pasto, no hicimos.

Si leyeron bien, revolearnos en el pasto. Bueno, estábamos aburridos, sin tele, a cientos de kilómetros de casa, lo más natural del mundo es que empecemos con las guerras y las revoleadas, hasta terminar todos heridos.
No terminamos heridos pero casi.
Un par quedaron desmayados, todavía no estamos seguros si fue el “todos contra todos”, la cerveza, el fernet o el calor.

El recital, muy lindo, gracias.

Pero la verdad que iba a otra cosa. Lo del viaje fue de yapa.
Les iba a hablar de las vueltas. El sentimiento de volver a un lugar que quisiste mucho, o que guarda recuerdos muy buenos.

Ayer me dieron una noticia genial, y se las quería comentar.

Hay lugares, momentos y situaciones que marcan a todo el mundo. Yo tuve una época que empezó alrededor de los 14 y terminó a los 18 años, que fue demasiado divertida.
Y cuando digo demasiado, no exagero. Estamos hablando de ir siempre a los mismos lugares, estar siempre con la misma gente, y que SIEMPRE te pase algo.

Como esa vez, que una amiga se había levantado al barman (a quien no le pasó?). O esa otra que salimos tan tarde del boliche, que no solo nos echaron sino que volvimos en subte a nuestras casas (si, imagínense la hora)
O esa otra, que fuimos a bailar y con 17 años a cuestas, nos cruzamos la ciudad para entrar a otro lugar, de características muy similares. El trayecto era Congreso- Caballito, y en esa época, no había plata para taxi…
O la vez que no aguantamos las ganas, y como había mucha cola para entrar, terminamos haciendo pis en la “plaza porro” a las 3 de la mañana.
Las entradas salían cinco pesos con una cerveza de litro!... y los baños no funcionaban.

Quizá todo esto que les cuento no le significa nada a uds.
O quizás se sienten muy identificados porque les pasó lo mismo.

La cosa es que ayer un amigo de “aquella época” vino y me dio la gran noticia.
Vamos a volver a nuestros orígenes, a donde nos críamos, a donde supimos hacer el bardo más grande para ahora convertirnos en los jóvenes- adultos, responsables que somos.

Si vos, pebete, te reconoces en cada una de estas situaciones (y si quieren aportar más anécdotas son bienvenidos), es porque estuviste en el mismo lugar que yo.
Y ahora estas pensando en la gorda que te comiste después del quinto Fernet de la noche, solamente porq el boludo de tu amigo te dijo “te apuesto lo que quieras que la gorda te rebota” y allá fuiste, pobre ingenuo.
O te estas acordando de que nunca viste tantas rolingas, con tan buen orto, todas juntas y en el mismo lugar.
Y vos nena estas pensando “ese que iba siempre, y me lo comía todos los fines de semana, irà?”, o “porqué el 80% de las anécdotas que tengo en ese lugar, son con una birra robada en la mano?”.
Bueno, la noticia entonces se las doy yo.

Señores, hoy vuelve LA REINA de Sarmiento.
Señores, hoy voy a recordar viejas épocas.
Y estoy segura, que los voy a cruzar alla.





Eso sí, no me esperen despiertos.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Perdonen!!

La verdad que cuando el viernes me subi al micro rumbo a Gualeguaychú, Entre Rios, tenia pensado volver y escribir un posteo sobre las cosas que me pasaron (que no fueron pocas por cierto...), lo lindo de los cuerpos masculinos en las comparsas y todo eso...

Pero les voy a decir la verdad.
Cuando logre recuperar mi cuerpo y por sobre todas las cosas mi mente de esto:




O de Esto:






Ni hablar de Esto:





y POR SOBRE TODAS LAS COSAS DE ESTO:









Ahi vuelvo y les cuento.
Mientras tanto, en el Facebook pueden ver el resto de las fotos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Me olvide, se los juro


Hoy estaba intentado escribir separadores para mi programa de radio.
Les juro que no se me cayó una sola idea en toda la santa tarde. Y ahora que digo santa, a eso iba justamente.
La única idea, medianamente decente, y no por eso original, que se me ocurrió fue deformar los mandamientos. (y ya que estamos le agradezco la ayuda a Gonzalo, que me tiró ideas muy copadas).Bueno empecemos como debe ser por el principio, por ende, por el primer mandamiento.
En voz alta dije “amaras a Dios como a tu prójimo”.
Les juro que sentí muchisima vergüenza.

Ok, no mentira, vergüenza no, me cagué de risa. Y me di cuenta que el lavado de cabeza que me dieron en el colegio durante más de 14 años no sirvió para nada. Es más los busquen en Internet, y me sorprendí acordándome de que había uno que era “No invocarás el santo nombre de Dios en Vano”.

Me parece que caí en una página evangelista, porque además hay un Jesús que baila al ritmo del “bombón asesino”.

No me acuerdo los mandamientos.
Creo que no matar, no mentir, y no desear a la mujer de tu prójimo son los únicos que tengo presentes, porque matar no pienso matar nunca, las mujeres no me gustan y mentir… ejem… no mient… ejem.

Y ahí vi toda mi vida frente a mis ojos. O sea, que lo único que me quedó claro de todos esos años de ver pasar curas y monjas y estatuitas de santitos, y estampitas, fue que, la droga, el sexo premarital, mentir, tomar alcohol y todas las cosas buenas de esta vida son pecado.
Pero no fue lo que más me preocupó. No señor.

Y no se asusten con los que les voy a decir, porque seré ducha para escribir sin faltas de ortografía pero definitivamente los números no son lo mío.
No sé las tablas de multiplicar.

Ninguna, non, zero, zip.

Para lograr un número, tengo que aplicar la lógica, onda:
9x8= ¿?
Si 9 es el anterior a diez. Y todos los número multiplicados por diez dan ese numero con un cero atrás. Entonces a 80 le tengo que restar 8.
72.
Y todavía no estoy muy segura de que sea ese el resultado y si llega a estar mal, no lo voy a corregir les aviso, porque esa es mi lógica.
Ni hablar de sacar porcentajes, soy una bestia al cuadrado.

O sea, básicamente seré torpe y todo lo que quieran pero además descubrí que soy hereje y un animalito de Dios (paradójicamente) con los números.
Hablando de animalitos tampoco recuerdo cómo se llamaban las cositas que tienen los peces (vieron? No digo PESCADOS porque si están pescados están muertos) al costado para respirar.
Tráqueas? No eso lo tenemos los humanos.
Ventrículos? No tampoco, porque sino sería chirolita.

….

Por favor si algún lector me puede decir cómo se llaman, porque estoy intrigada desde que me lo preguntó mi hermanita para una prueba de Biología.
Probablemente como productora de Radio, nunca tenga que usar las tablas, porque con los dedos me basta y me sobra.
Y no saber los mandamientos me conviene, así, si los violo, lo hago de completa ignorante y no de guacha.
Pero no acordarme como se llaman las cosas de los peces, me preocupa bastante más.
Y si sigo pensando creo que hay muchas cosas más que se me borraron de la mente.

Ahora entiendo porque mi vieja me decía “dejá de hacer quilombo en el colegio y ponete a estudiar”.
Porque convengamos en que si no me acuerdo las tablas, ni las partes de los peces, ni los mandamientos, habiendo aprobado todas esas materias, debe tener una relación directa con los cortes de luz, las bombas en el baño, los tachos de basura incendiados en el patio y las bengalas el último día de clase. O los partidos de rugby con las cartucheras, adentro del aula… o las revoleadas contra el pizarron donde el frizzbee era yo.

Me puse melancólica.

La cosa es que voy a seguir usando la calculadora, voy a seguir sin saber los mandamientos, y me importa poco y nada las partes de los peces.
Pero nunca me divertí tanto como en aquellos días.

Ahora si alguno me quiere dar una lógica más práctica para las tablas de multiplicar, y como se llaman las cositas esas que les digo y… no mejor lo de los mandamientos lo dejamos ahí, pero va a ser muy bienvenido.


Sobre todo porque van a evitar que mi madre cuando vea esto, no me siente a estudiar las tablas y a hacerme tragar la enciclopedia de peces, por bruta.

jueves, 5 de febrero de 2009

Son jodidos eh...




Me tiene un tanto podrida la queja de familiares y amigos, que me hinchan la paciencia en cuanta reunión me encuentran, porque no actualizo el blog.

“Entro todos los días y no pusiste nada nuevo”.
Vale hacer la aclaración, este espacio se basa en cuestiones reales, algunas más exageradas que otras, pero reales.
O sea, los que creyeron que era un chiste lo de la torpeza, o lo de los trofeos en mi cabeza, o lo de la playa, bueno es hora de que se sepa: es todo real.

Si lo más interesante que me pasó durante esta semana fue jugar al “Yo nunca” y descubrir que a un amigo le gustan los travestis, como que no da para postear mucho. Y además tampoco da mandar en cana con pitos y matracas (más que nada con pitos) a mi amigo el cometrabas.

Pero bueno, como corresponde, ya tuvieron su post propio mi mama y mi hermanita. Es hora de mi hermano, que dicho sea de paso cumplió hace poco 25 pirulos, asi que feliz cumpleaños desde este humilde coso, pedazo de morza.

Yo toda la vida pensé que los hermanos, sobre todo los mayores, estaban entrenados, o venían químicamente preparados o algo, sólo para jodernos la vida. Como cuando se llevaba alrededor de 6 materias (en promedio) a marzo, por año, y durante TODO febrero en la casa no podía volar una mosca porque el “nene” se distraía, y cagamos, empezaba a analizar el vuelo del bendito bicho.
O como cuando se paró dormido y desde su cama, me meó. Literalmente. Y no fue la última vez que lo hizo, pero no entremos en detalles. Gracias a dios ese es un recuerdo, como tantos otros, que tengo totalmente borrado.
O como cuando me revoleó un control remoto por la cabeza, que seguramente me lo merecía.

Pero a veces es mas fácil tener un aliado (y si son dos mejor) contra los viejos, que un enemigo íntimo en casa. Y lo mejor de todo es que como una es más chica, siempre culpan al otro.
Vamos a los ejemplos que me encantan:
Se hizo una fiesta en casa, quedó todo hecho un real desastre. Quien se suponía que estaba cuidando a quién mientras los viejos estaban de vacaciones?. Acertaron. Ser más chicas tiene sus ventajas. Federico un mes sin traer a nadie a casa. Lero Lero.
Agustina ya más crecidita (o sea, yo, pero me encanta hablar en tercera persona) hace una fiesta en casa. Y en cuanto se viene la cagada a pedos, la respuesta es “Federico hizo una el año pasado”. Listo, Lola , lero lero, joda joda, el aire es libre y no te toco…
Para que se sobreentienda, me allana el camino.

Vieron cuando uno le dice a un amigo “sos un hermano”… Bueno es más o menos lo mismo, con la diferencia que sabemos que tenemos la misma sangre, que tenemos que pelearnos contra la misma gente, y que vivimos en la misma casa. Lo de la peleas en conjunto tampoco voy a entrar en detalle porque no da quedar mal delante de semejante audiencia (¿?), pero hay varios episodios en los cuales, onda los gemelos fantásticos combatimos contra el mal, incluso yo sentada en sus hombros.
Y ahora que lo pienso suena bastante estúpido., pero les juro fue real.

Salimos juntos prácticamente todos los fines de semana, nos fuimos de vacaciones juntos, y solos, compartimos el grupo de amigos, y de enemigos, y todo eso.
O sea, lo de que los hermanos mayores estan para jodernos la vida, es hora de que también se sepa: ES MENTIRA.
Aunque pensándolo bien, el hecho de que me guste un amigo suyo, puede ocasionar más problemas de los que uds creen.
Me pasó en una ocasión de tener que pedirle permiso yo, su amigo, la familia de su amigo, la mía y hasta el cura de la iglesia de la vuelta de casa. Por suerte nadie salió herido, ni con Fede, ni de la relación, asi que todo bien.

Y además, creo que es bastante divertido tener a alguien más grande que me moleste, y a quien yo pueda molestar.
Por ejemplo ese día en Gesell, que no se me ocurrió mejor idea que meterlo adentro de la bolsa de dormir, cerrarla hasta el cuello, con las manos adentro inclusive, y sentarme arriba de el.
Le agarró un ataque de risa, y no podía respirar.
Pero yo sabia que si lo soltaba estaba firmando mi sentencia de muerte.
Cuando logró sacar las dos manos, me revoleó hacia el otro lado de la carpa… donde estaba mi secador de pelo.
Dos meses después todavía me dolia el huesito dulce.

O cuando me llevo a mi primer recital, me agarro de la cintura y me dijo “empeza a saltar”. Era un quilombo, mucha gente, mucho humo…
Y en cuanto empezó la canción me empujó al medio del pogo, y salió corriendo.

Supongo que en ese momento se le habrá cruzado por la cabeza el “hacete hombre”, aunque calculo que se olvidó de un pequeño detalle.

Como para ir cerrando, la lógica hermanense (¿?) dice que nos cuidemos y nos cubramos y banquemos los unos a los otros.
Pero me parece demasiado tener que hacerle las oraciones cuando él estaba en 2º grado y yo en pre-escolar. O leerle los libros de inglés, para explicárselos después. O perderme de ir a una quinta para hacerle videos con fotos para SU show en vivo. O cocinarle piedas cada vez que me pide. O quedarme horas escuchando como toca la guitarra solamente porque sé que lo hace feliz.

Aflojemos un poco.

Aunque teniendo en cuenta que él me enseñó a escuchar música con el corazón, o a cuidarme en los recitales, o me obliga a no llorar, solamente para que me dé cuenta que hay cosas más importantes en la vida. O sale a pegarle a cualquiera que se atreva a tocarme. O simplemente me pone cara de orgullo cuando le digo que aprobé una materia…



Bueno en definitiva, creo que estamos a mano.

Feliz cumpleaños, HERMANO.

viernes, 23 de enero de 2009

Más Allá.

No poder apagar los puchos que yo había prendido.
No ir sola a los recitales.
Compartir a mis amigos.
Cagarme de calor en tu cama.
Que me hagas cagar de frío en la mía.

Que me destapes.
Que te olvides siempre de los “te amo” antes de cortar el teléfono.
Que me hagas renegar.
Que no te quedes a dormir en casa.
Que pienses que tenes más levante que yo.

Que te de bronca que me miren.
Tus celos, los míos.
Tus Amigos, Los míos.
Que me hagas engordar.
Que me toques en la calle.
Que me grites. Que te grite.
Que llore. Que te rías.

El pucho de después de comer, compartido.
Emborracharnos juntos.
La salidas a gulp.
La charla la primer noche.
El beso, la segunda.
El primer recital de Ojos Locos, juntos.
El segundo, y así terminamos.

Mendoza, Neuquén, Santa Fe, Mar del Plata, Córdoba.
Callejeros.
La familia callejera.
Filial Caballito.
Mas allá.
Callejeros o los Redondos? Callejeros sin duda.
Ahogados de Razon.
El 30 de diciembre.
Los tatuajes.

Tu sonrisa. Y esa nariz que me gusta.
Tapate el escote.
Deja de violarme.
Despertarnos juntos.


Vos. Yo.

"Ni un momento, ni la eternidad, esto va mas alla."

sábado, 17 de enero de 2009

Capital, dulce Capital


Me reporto por estos pagos luego de mis cortas vacaciones y prometí contarles cómo me fue.
Pero, la realidad es que si esperan cagarse de risa de mis desventuras, vamos mal, porque, a decir verdad, evité todo tipo de problemas.
Les paso a detallar para que comprendan.

Contra el sol, me compré tres protectores. Uno de factor 30, para los primeros días, otro de factor 16, para empezar a quemarme, y el último de factor 8, para terminar de tostarme. La cosa fue que al ponerme factor 30, no me pasaban ni las balas, mucho menos los rayos UV, y cuando me quise poner el factor 16 terminé como un camarón.
Así que me cagué quemando como todos los años, y chau Pinela!

El temita de la malla se me solucionó el primer día. Tres carpas más lejos estaban parando unas cuatro modelos. Y cuando digo modelos, no me refiero a minas esqueléticas, sino a cuatro chicas con 100 de busto la menos agraciada, ni un gramo de panza y un culo que envidiaría la mismísima Luciana Salazar.
Pero no contaban con mi astucia, y como las quemaduras de tercer grado tardaron algunos días en curarse, me puse una remera muy canchera, y por las dudas no salí de la carpa, no vaya a ser cosa que las pibas fueran buena onda, me hiciera amiga, y terminara siendo “la gordita simpaticona” (la de las 5 de la mañana, diría un amigo) del grupo.
Y ahí nomás también quedó solucionado la cuestión del sol que me molesta en los ojos.

De los hombres también me olvidé dado que no había UNO solo que valiera la pena. O sea para que se dieran una idea, los más lindos del balneario eran mi primo y sus amigos, y tienen 19 años!.
Unos pocos días antes de venirme, me dí cuenta que todos los yeguos que podían interesarme, estaban en el balneario 12… el de los jugadores de fútbol.
Tarde…
Hubiera estado bueno sentirme Wanda Nara por un día, aunque dudo que me hubieran dado mucha pelota (paradójicamente), así que pasemos a otro punto.

La cuestión de los juegos playeros que me rompen bastante la paciencia…
Primero que nada, habia una canchita de fútbol, Gracias a Dios!, así que cuando salía de la carpa no tenía mucho de qué preocuparme.
Bueno, no, les mentí.
Para empezar, prácticamente fui todos los días a la pileta (sí, soy top y voy a esos balnearios con pileta, canchita de fútbol, y demás boludeces que se supone que uno no necesita en la playa, pero que como nos creemos del primer mundo, las ponemos igual), para evitar acercarme a la orilla.
Grave error. Porque para ir de la carpa a la pile tenía que pasar indefectiblemente por al lado de la cancha.
No, no ligué ningún pelotazo, pero TODOS los hombres de la playa, estaban ahí adentro metidos. Y yo preguntándome, porqué se habían dejado de usar las mallas enterizas…
Y además tengamos en cuenta que conviví con cuatro varones, de entre 7 y 21 años, que no se les ocurrió mejor idea que ponerse a jugar al rugby carpa a carpa.
Les puedo asegurar que la pelotita ovalada en la jeta duele más que la de fútbol.

Y el último detalle fue la noche marplatense.
De los diez días que estuve, salí a bailar 2 (Dos!) noches. Previamente con pedidos especiales de mis primos, amigos, hermana y demás animales.
El primer destino fue Alem, By Kaine para ser precisos, que en un momento de la noche pasó a llamarse Keivys Kaine, vaya a saber uno porqué.
Mis amigos tenían razón. REPLETO de gente. Y con lo sociable que soy yo! (inserte tonito irónico). Así que me pasé la mitad de la noche riéndome de mi primo que chupaba hombros (literalmente, aca no viene ningún tonito irónico, ni guiño guiño, ni nada que se le parezca) y puteando contra todos los hombres que creen que porque te abrazan vos les vas a dar bola. En que cabeza cabe que si viene un total desconocido te abraza y te dice “estás sola?” vos le vas a dar un beso? Ni un “hola” se merece!. Y para colmo yo con toda la espalda quemada. Pero por favor! Yo soy de las que no les gusta el levante de boliche, ni en boliche, ni el levante, ni nada!

Perdón, pero tengo que hacer una pausa para contarles lo que me acaba de pasar.
Tengo el mueble donde está la computadora recubierto por una sábana (¡!) por motivos que no voy a enumerar ahora. Esa sábana está sostenida por trofeos (¡!). y mi mamá no tuvo mejor idea que correrla para buscar algo.
Me llovieron trofeos en la cabeza, y me parece que uno, me rompió un diente.
Si, definitivamente la torpeza/ idiotez, es genética.


Volviendo, el segundo destino fue Chocolate en Constitución.
Yo era la más grande del boliche, sin exagerar. Y fui con mi hermana y mi prima.
En un momento quedé completamente sola. Pero menos mal, me encontré con mis primos, y un par de amigos, que se reían de mi, mientras me caía de sueño contra una de las columnas del lugar.
Por lo menos estaba acompañada vieron?.

Definitivamente, y lejos, el mejor plan del verano fue ir con mi papá a comprar chocolate y gaseosa, y a las 2 de la mañana ponernos a ver Todo x 2 Pesos.
Gracias Capusotto por tanta magia!

Y gracias Manolo por existir y hacerme volver con mínimo tres kilos más.

Igual no me puedo quejar. Fue bastante mejor que los veranos pasados.

Ah! Una última reflexión…



Voy a tirar a la real mierda todos los trofeos que hay en mi casa.